¡Qué placer verte otra vez! (nos decimos sin hablar)
Hoy todo vuelve a empezar,
y será lo que ya fue.
No sé si escuchás, o quizás ya no sirve de nada. Solo murmurás... ¡Sólo me das vuelta la cara! Y ayer nomás, tu sol me entusiasmaba... Me decían en la escuela y en el bar, ¡qué locura que tenía! Por decir que Jesucristo era verdad, me corrió la policía! LOCALOCALOCALOCALOCA SEGUIRÉ, LOCALOCALOCA SEGUIRÉ. LOCA, LOCA, LOCA, LOCA, LOCA POR VOS! LOCA POR DECIRLE A TODOS LO QUE PASÓ. LOCA LOCA LOCA LOCA LOCA SIEMPRE SERÉ. Y AUNQUE DIGAN QUE ESTOY LOCA, TE SEGUIRÉ.
Si estar loco es sentir la libertad que la cruz me dio aquel día, prefiero ser una loca en la ciudad, y no ser una muerta en vida.







Abro las puertas del paraíso con mis propias manos, y me encuentro ahí, experimentando lo que creía inexperimentable. Realizando mis sueños más irrealizables. Tocando el mismo cielo, con las mismas manos que una vez se creyeron superfluas. Admiro esa realidad limitada, repitiéndome a mi misma que sólo es un sueño. Porque no quiero acostumbrarme a vivir esa clase de experiencias. Es un sueño perfecto y hermoso en el que soy verdaderamente felíz, y tengo todas aquellas cosas que más anhelo tener, pero que a la vez sé que son imposibles. Diviso una sonrisa en mi boca, mirándome al espejo. Y al mismo tiempo encuentro flores en mis manos. Esas flores que huelen al perfume más querido, ese que me presigue a todos lados, y que constantemente me empeño en olvidar. Flores que nunca me regalaron, y que nunca acepté recibir.
Todo lo toxico de mi país a mi me entra por la nariz